Un sábado cualquiera

 Me encuentro frente al ordenador sin ni siquiera saber qué quiero escribir, qué quiero plasmar aquí. Mi cabeza a las 23:47 de un sábado es una verdadera montaña rusa en un parque de atracciones lleno de adolescentes y niños. Jaleo, encuentros, agobios, adrenalina, cansancio, curiosidad... pero sobre todo ruido, mucho ruido. Un momento antes de estar frente la página de mi blog, encendí el ordenador, entré en netflix y elegí una película, la cual no llegué a empezar. Y es que, hace mucho que no escribo. Quizá por la misma razón por la que, sin embargo, hoy estoy escribiendo. Por no saber qué decir ni por dónde empezar. Pero hoy, esta noche, sentí que, aún sin saber de qué ni cómo escribiría, era lo único que me calmaría.

Supongo que estos son los días que marcan ese inciso en las vidas de cada uno. Esos sábados, martes o domingos que te paras, porque no puedes más. Y no pasa nada. Te paras y ya. Porque necesitas un parón para después seguir, seguir con muchas más fuerzas. Porque ese es el único camino; seguir. Está bien parar y pensar. Qué digo bien, es necesario. Es necesario ese punto de inflexión en el que te planteas tu camino, en el que decides, en el que piensas o simplemente en el que paras, porque necesitas desconectar del exterior. Y después de hacerlo, seguir, seguir por el camino hasta llegar a todo eso que te hace bien. Y esto, puede ocurrir después de un mal día, de una mala tarde, de un mal momento, de una etapa confusa, diferente, de un bloqueo emocional o de vete a saber qué; pero es que cuando la mente te pide parar, debes hacerlo. Es la única manera de avanzar sin ningún bucle emocional.

Y yo... esta noche de Sábado, lo necesitaba. Necesitaba parar. Después de un bloqueo, después de un mal momento puntual y parar ser sinceros, después de una etapa confusa y bastante oscura. 

No vengo a decir que después de esto, seguiré avanzando, sin más. Porque no es así. No avanzaré sin más, no avanzaré en un par de horas, no avanzaré sin baches ni preocupaciones. Todo lo contrario, seguro. Pero avanzaré. Porque me lo merezco. Porque he luchado mucho por ser quien soy. He luchado mucho, a escondidas, de puertas para adentro, desde el corazón y la mente, para convertirme en lo que soy a día de hoy. Ni mejor ni peor... Yo. Avanzaré porque hace años me di cuenta de lo hecha trocitos que estaba por dentro, de lo diferente que me sentía entre la gente, de las tantas cosas que tenía que sanar y de lo perdida que me sentía y de hecho aún estoy en proceso de encontrar pero jamás dejé de avanzar. Jamás dejé de luchar, aunque lo pareciese, aunque lo transmitiera, aunque no lo contara. Dejé mucho atrás pero aún llevo mucho dentro. Esto solo acaba de empezar. Avanzaré. Avanzaré mucho por conseguir limpiar todo lo que día a día fueron y fui manchando.


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